Los flujos netos de efectivo son la manera en la que por medio de un informe financiero, conocemos cómo se desplaza el dinero tanto de una empresa como de particulares en el marco de una temporalidad determinada.

Vertidos en estos flujos netos de efectivo, quedan asentados datos como cuánto y cuándo es que el dinero registra sus movimientos, para de esta forma mantener un historial de nuestros excedentes o saldo favorable por un lado, o conocer en qué momento carecemos de liquidez por el otro.

Estos flujos de caja nos proporcionan un informe detallado y preciso en el contexto de una interpretación financiera eficaz que muestre cómo se mueve el dinero en términos positivos y negativos sobre un esquema de tiempo real.

Cabe destacar que este informe hace referencia a los recursos que se conocen como de alta liquidez, es decir:

  • El dinero en efectivo.
  • El dinero en tu cuenta de ahorro con disponibilidad diaria.
  • Cualquier otra forma de dinero a la que puedes recurrir en el momento que lo necesites sin necesidad de esperar a que se cumplan determinados plazos (por ejemplo: fondos de inversión).

En este artículo veremos:

  • La importancia de los flujos netos de efectivo para realizar mejores presupuestos.
  • ¿Qué debes considerar dentro de un flujo neto de efectivo?
  • Recomendaciones para la implementación de tus flujos netos de caja.

Flujo neto de efectivo para generar mejores presupuestos

Al hacer uso del flujo de efectivo neto, tenemos la capacidad de generar sistemas y modelos administrativos más eficientes que nos permiten identificar los momentos exactos en que llegaremos a necesitar más dinero.

De este modo, formamos una panorámica más amplia con respecto a los presupuestos mensuales que bien puede ser destinado a suplir recursos en la primera quincena o la segunda según sean las necesidades particulares de la empresa, en ese particular momento, es decir, que nos hacemos de un mayor control operacional y por lo tanto una base administrativa más sólida, precisa y confiable.

Es así como nos permitimos vislumbrar, de modo eficiente y responsable, un plan de ingresos y estimaciones de gastos que nos ayudará a cumplir con las metas requeridas en determinado tiempo y con los menores contratiempos posibles.

Esta es, sin duda, la gran importancia que tiene crear un flujo de caja previo que nos ayude a observar nuestros gastos y a establecer algunos candados o límites en los egresos para protegernos de posibles eventualidades que sin previa observación y planeación, pueden llegar a convertirse en auténticos dolores de cabeza y peor aún a poner en serios dilemas económicos nuestro potencial para operar de forma efectiva en el mediano y largo plazo.

Como regla general, habremos de decir que la planificación de un presupuesto nunca será realizada sin considerar el flujo de efectivo necesario para mejorar la salud interna de nuestra compañía a través de sus finanzas.

El flujo neto de efectivo, finalmente no es otra cosa que la divergencia entre los ingresos en efectivo y los egresos del mismo durante determinado ciclo, mismo que nos servirá como base de medición comparativa entre un periodo previo y el actual.

Es también el flujo de efectivo neto aquel que nos arroja los datos de índole financiera tales como la cantidad de dinero que nos quedamos al final de un periodo determinado ya sea quincenal, mensual etc. y que en virtud de su claridad nos proporciona una transparencia muy valiosa con la que operar en el día a día como fundamento de buenas prácticas empresariales en el campo de lo contable.

Persona haciendo cálculos y números
Fuente: Pexels 2021

Elementos a considerar dentro del flujo de efectivo

Estos informes nos arrojan pues, ciertos datos sumamente relevantes que nos ayudan a llevar el registro diario de nuestras transacciones y de esa manera optimizar nuestros procesos administrativos.

Entre esta información podemos encontrar por ejemplo el ingreso una vez descontados los impuestos y otras cuotas, así como el saldo anterior, es decir la cantidad de dinero con la que comenzamos el día.

Otros datos importantes a tener siempre presentes son los gastos variables,  es decir, los referentes a las eventualidades con las que los procesos operacionales se pueden enfrentar y que difícilmente podrían haber sido anticipados, casos como la reparación de una máquina, la reposición de algún artículo dañado o los gastos hormiga que se tienden a infiltrar en nuestros procesos diarios sin apenas darnos cuenta.

Esta información, al hacerla complementar con los números resultantes de nuestros ahorros, ya sean en efectivo, cuentas de ahorro o afore por ejemplo, junto a  algunas otras variantes como los gastos fijos, que no se pueden reducir y los saldos nuevos, nos permiten completar de manera efectiva nuestros estudios de flujo de efectivo y conocer con mayor detalle y profundidad nuestras operaciones desde sus rendimientos y sus áreas de desgaste.

Revisando flujos y tendencias de una empresa
Fuente: Pexels 2021

Una gran medida contra la insolvencia

Los flujos de caja netos, es decir el dinero que se ha recibido ya, muestra la totalidad de nuestra ganancias sin estimar otros factores como podría ser alguna cuenta por cobrar o ingresos que por una u otra razón se encuentren en status de atrasados.

Esto nos permite evaluar positivamente la verdadera fluidez de los ingresos de la empresa y su capacidad real para generar dinero. En otras palabras, los flujos de caja netos nos ayudan a conocer la solvencia de la compañía y proyectar sus posibilidades de mantener esta calificación positiva para los planes a futuro.

Se dice, por otro lado, que somos insolventes, tanto empresas como personas, cuando no tenemos el suficiente dinero para apoyar nuestras operaciones diarias, lo que naturalmente puede llevarnos a un estado de bancarrota y eventual cierre en el caso de las empresas. Un escenario que por supuesto todos buscamos evitar a toda costa.

Si logramos mantener un flujo de caja neto positivo esto significa que los ingresos que percibimos están siendo más altos que los gastos a los que nos tenemos que enfrentar , mientras que si el flujo de nuestra caja muestra números negativos debemos estar conscientes que vamos en camino a una potencial falta de solvencia ya que hemos gastado más de lo que estamos logrando ingresar y es necesario remontar esta situación con la mayor prontitud posible.

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Tipos de flujo de caja

Así pues, los flujos netos de efectivo no siempre reflejan lo que esperaríamos ver, nuestros ingresos no siempre son mayores a nuestros gastos y por lo tanto hacer frente a esos momentos representa un costo mayor del deseado.

Esto es lo que conocemos como flujo de caja negativo e indica una disminución en los activos corrientes de la empresa.

Contrario a los flujos de caja positivos que nos permiten afrontar distintos escenarios como el de liquidar deudas, reinvertir, hacer devoluciones y planificar escenarios hipotéticos de amortización contra nuevos desafíos económicos, estos flujos negativos paralizan y estrechan nuestra capacidad de maniobra y toma de decisiones para el futuro.

Estos números negativos representan también un problema en el sentido en que se comienza a generar un historial contraproducente alrededor de nuestra empresa y por lo tanto la reputación de la misma se convierte en un factor indeseable para las expectativas de crecimiento.

Con esto lo que se quiere decir es que menos personas estarán interesadas en comprar acciones de nuestro negocios y los bancos se pensarán dos veces las cosas antes de otorgarse un crédito cuando haga falta, sin mencionar que tampoco podremos recibir adelantos de mercancía en caso de ocuparlo por parte de nuestros proveedores.

Dinero en efectivo junto a una calculadora
Fuente: Pexels 2021

Todo esto puede llegar a representar un escenario sumamente complicado para sobrellevar los momentos complicados por los que estemos pasando y es imperativo buscar la forma de revertir estas situaciones adversas a la mayor celeridad posible, so pena de terminar en un punto sumamente crítico para la compañía.

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Recomendaciones para implementar tus flujos netos de efectivo

Controlar tus gastos es sin duda una pieza clave para fortalecer tu negocio y robustecer tus finanzas personales, por ello la implementación de estos flujos netos de efectivo, junto con una buena planeación presupuestal y tomando las debidas previsiones respecto a tus ingresos y egresos es la mejor manera de alcanzar tus objetivos financieros.

Mantén expectativas realistas que sean fundamentales en los datos reales que nos proporcionan estás herramientas de contabilidad y generan el hábito de revisar cotidianamente tus números.

La mejor manera de llevar registro del flujo de efectivo es comparando las entradas de dinero con las salidas de este y muy importante también es mantenerte actualizado con los temas relacionados a la educación financiera para tu negocio.

Otros consejos sumamente valiosos los conseguirás solicitando ayuda externa de profesionales que avalen su experiencia en el campo y a los que les puedas entregar tu confianza.

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