El factoraje sin recurso es una herramienta financiera que emplean los exportadores para obtener liquidez de manera casi inmediata mediante la venta de sus facturas por cobrar a entidades financieras.

Esta herramienta financiera es usada ampliamente por muchas empresas en el mundo ya que al vender sus cuentas por cobrar, están cediendo el riesgo de impago a la entidad financiera. Esto les permite a los exportadores vender volúmenes mucho más grandes y a más clientes, sin sacrificar su capital ya que este depósito por lo general se realiza dentro de las primeras 48 dependiendo mucho de cada institución.

Al momento en el que la empresa exportadora decide vender y ceder a la entidad financiera su factura, también se ceden los derechos de cobranza. Deslindando la responsabilidad al exportador de realizar esta labor. Si bien esta es una labor que muchos exportadores desean mantener, en este aspecto, las entidad financiera y el exportador pueden llegar a un acuerdo donde la cobranza se haga de manera conjunta y así evitar algún mal entendido.

¿Cómo funciona el factoraje sin recurso?

Funciona de la siguiente manera:

  1. La empresa exportadora cierra una venta y emite una factura a plazo a su cliente.
  2. La entidad financiera de factoraje sin recurso compra la factura por cobrar y le otorga un adelanto del total de la factura. El porcentaje de adelanto depende de cada empresa.
  3. El cliente del exportador paga el total de la factura al terminar el plazo acordado en el contrato a una cuenta perteneciente a la entidad financiera.
  4. La empresa financiera hace devolución del porcentaje restante menos un fee por el servicio al exportador.

En este video puedes conocer a más detalle cómo funciona:

Ventajas o beneficios del factoraje sin recurso

Una de las grandes ventajas o beneficios que tiene esta herramienta financiera es que le permite al exportador ofrecer un plazo de crédito para que el importador pueda realizar el pago hasta 30, 60 o hasta 120 días desde que se efectuó la factura. Esto además de ser mucho más cómodo para el importador, es definitivamente una ventaja competitiva contra tus competidores ya que los clientes tendrán estas comodidades de pago.

Otro beneficio es que, como mencioné anteriormente, una vez que vendas tu factura, se ceden los derechos de cobranza a la institución financiera. Muchas de las empresas prefieren que los bancos sean los encargados de cobrar, sin embargo si tu empresa no prefiere esto, se puede llegar a un acuerdo con la financiera para que la cobranza se logre hacer en conjunto.

Con respecto al riesgo, esta es una perfecta herramienta para las empresas ya que el riesgo lo absorbe 100% la financiera. En caso de que el importador se niegue a pagar por alguna circunstancia, la entidad financiera absorberá en su totalidad el valor de la factura.

También, es importante recalcar que al pensar en factoraje, este no quiere decir que la empresa adquiera deuda. Debido a que la factura es un respaldo de una venta que ya se realizó, el factoraje solo actúa como intermediario para ofrecer liquidez inmediata, y no es un préstamo bancario como lo son los créditos de exportación.

Por último, un beneficio importante es que el efectivo recibido por parte de la financiera puede ser utilizado en cualquier ámbito. Ya que este no es un préstamo o un crédito, puede ser utilizado tanto para producción como para gastos operativos como la nómina, etc.

Restricciones del factoraje sin recurso

Debido a que los plazos que usualmente se ofrecen son de 30, 60 o hasta 120 días, este tipo de financiamientos son considerados como de corto plazo. Otra restricción a considerar es que el monto de liquidez que la empresa obtenga, es solamente por el monto de la factura ya emitida. Si el empresario necesitase más liquidez que no esté avalado por una factura, en este caso se necesitaría otro tipo de herramienta financiera como un crédito empresarial.